Cruden Bay y el castillo que inspiró a Drácula: historia, rutas y secretos en la costa escocesa
Entre acantilados y ruinas, Bram Stoker encontró en Slains Castle la atmósfera perfecta para dar vida al Conde Drácula. Cómo llegar, qué ver y por qué este rincón cerca de Aberdeen cautiva a viajeros y amantes de la literatura.
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Aberdeen, la tercera ciudad más importante de Escocia, combina dos elementos que pocas veces se encuentran en un mismo mapa: la solidez industrial de un puerto petrolero y la sugestión literaria de un paisaje que inspira leyendas. Conocida como “la ciudad del granito” por sus construcciones inalterables, esta urbe próspera de 200.000 a 300.000 habitantes es también la capital petrolera europea. En sus alrededores, las rutas serpentean entre colinas suaves y destilerías centenarias de whisky, como Chivas Regal o Johnnie Walker, donde el aroma de malta y turba se mezcla con el viento frío del Mar del Norte.
A veinte minutos hacia la costa, Cruden Bay parece un escenario diseñado para una novela gótica. Allí, sobre acantilados que cortan el horizonte, se levantan las ruinas del castillo de Slains, una estructura derruida que, más que un vestigio militar, es un laboratorio de imaginación. No es casual que Bram Stoker, el escritor irlandés nacido en 1847, encontrara en este paisaje la inspiración para dar forma al Conde Drácula.

Stoker, que no solo fue novelista sino también crítico literario, gerente de teatro, licenciado en matemáticas y amigo de figuras como Óscar Wilde y Arthur Conan Doyle, pasaba temporadas en Cruden Bay. Frente al mar embravecido y las piedras desgastadas por siglos de viento, imaginó al aristócrata vampiro que luego ubicaría en la lejana Transilvania. El dato, aunque parece una licencia geográfica, tiene su lógica: Stoker se documentó con viajeros y expertos en Rumania, pero su primera chispa creativa surgió de estas costas escocesas.
El castillo de Slains, hoy reducido a muros abiertos al cielo, conserva la capacidad de impresionar. Sus torres derruidas se asoman a precipicios que caen directamente sobre el mar. El contraste entre la serenidad actual de Cruden Bay y la oscuridad que evoca la novela revela una constante en la literatura: las ficciones más inquietantes suelen nacer en lugares de belleza aparente.
Aberdeen y sus alrededores, sin embargo, no viven solo de fantasmas literarios. La ciudad es un motor económico gracias al petróleo del Mar del Norte, recurso que alguna vez alimentó aspiraciones independentistas. La idea era simple: con reservas energéticas propias, Escocia podría sostener su economía fuera del Reino Unido. La historia demostró que la ecuación política era más compleja, pero la impronta de “capital petrolera” quedó grabada en la identidad local.

Esa convivencia entre industria y mito es lo que hace única a la región. Se puede recorrer un puerto lleno de cargueros y, a pocos kilómetros, caminar por senderos que conducen a un castillo que dio vida a una de las criaturas más icónicas de la literatura. El turista que llega a Cruden Bay encuentra más que una postal: descubre un cruce entre historia económica y cultura popular, un territorio donde el granito y la ficción comparten protagonismo.
En Escocia, y particularmente en Aberdeen, la noción de patrimonio no se limita a museos o monumentos. Está en las piedras de sus edificios, en la persistencia de su puerto, en la destreza de sus destilerías y, de manera más intangible, en las historias que esos mismos paisajes inspiran. Que un castillo en ruinas pueda seguir generando turismo global más de un siglo después de que un escritor irlandés lo usara como musa es prueba de que, en ciertos lugares, la economía y la narrativa pueden compartir la misma geografía.


Visitar Cruden Bay: del puerto de Aberdeen al castillo de Drácula
Cómo llegar a Cruden Bay: Desde Aberdeen, se accede por carretera en unos 20 minutos. Hay transporte público limitado, por lo que se recomienda vehículo propio o excursión guiada.
Qué ver: Ruinas del castillo de Slains, playa de Cruden Bay, destilerías de whisky en la región y puerto de Aberdeen.
Mejor época: Primavera y verano, cuando los días son más largos y el clima menos severo, aunque el paisaje invernal tiene un atractivo particular para los aficionados a lo gótico.
Curiosidad histórica: Aunque Drácula está ambientada en Transilvania, la idea del castillo del Conde surgió observando Slains Castle.


